Historia
Desde 1902, Don Florencio comienza ha hacer churros y los vende en un pequeño puesto en la esquina del Paseo de la calle del Prado y la calle Atocha. Este es el principio de una saga de artesanos que a través de dos generaciones se extiende hasta Don Galo, verdadero precursor de Maestro Churrero.
En 1940, Don Galo con apenas 11 años y una cesta bajo el brazo, vende churros por teatros y cafetines de calles y barrios tan emblemáticos como La Latina, Echegaray, Calle de Toledo, Calle del Prado...Con los años consigue reunir 400 pesetas, con las que compra un bidón para hacer fuego y una sarén para freir los churros. Junto con su mujer, Doña Ana Segura, recorre las ferias y las berbenas de Madrid hasta los años 90.
Ahora, aparece Maestro Churrero, fundado por Joaquin Gorrachategui Segura, hijo de Don Galo y continuador de esta saga de churreros que abarca ya cinco generaciones. El local de Maestro Churrero abre sus puertas en pleno centro de Madrid, muy cerca de los lugares donde Don Galo comenzara su andadura y nace con el mismo espíritu que sus predecesores y el orgullo del esfuerzo, sacrificio y honradez de más de 100 años haciendo churros